El accidente aéreo del 10 de enero se llevó a Yeison y a cinco miembros de su equipo. Apenas semanas antes, ambos artistas habían compartido escenario en Bogotá, haciendo vibrar a miles con esa misma melodía.
Durante la interpretación, El Flaco no pudo continuar y limpió sus lágrimas, recordando la pérdida de su hija de 21 años y de un excompañero de su banda Los Recoditos, a quienes también dedicó la canción.
La imagen del cantante llorando se viralizó, uniendo al público en un sentimiento de tristeza y recuerdo. La música, esta vez, fue consuelo y tributo, pero también un reflejo del dolor más profundo.
Mi último deseo, más que una canción, se convirtió en un adiós que nadie olvidará.


