A casi una década de la muerte de Joan Sebastian, su legado sigue vivo no solo en la música, sino también en los espacios donde encontró inspiración. El “Poeta del pueblo” dejó varias propiedades ligadas a su amor por el campo, aunque solo dos están abiertas al público.
Una de ellas es el rancho “La Octava Maravilla”, ubicado en Taxco, Guerrero, donde pasó el último año de su vida. Actualmente funciona como museo y alberga objetos personales, trajes, su avión privado y múltiples referencias a su pasión por los caballos.
La segunda es su quinta en Cuernavaca, Morelos, una residencia colonial que fue heredada a su hijo Julián Figueroa y puesta en renta para que los fans pudieran conocerla. El lugar conserva recuerdos del cantante y ofrece una experiencia cercana a su vida personal.
Ambos espacios permiten a los seguidores mantener vivo el recuerdo de uno de los artistas más importantes de la música mexicana.


